Catalina legó al club y entró. Sebastián la estaba esperando y al verla, sonrío y le dijo:
SEBASTIÁN: Interesante vestido...
CATALINA: (Curiosa) ¿Qué quieres decir?
SEBASTIÁN: Que es un vestido interesante (Muy amablemente, le corrió la silla) Pero no preocupes, soy capaz de contenerme a mi mismo.
CATALINA: Yo también.
Sin embargo, ninguno de los dos se contuvo y se besaron. El mesero se acercó a preguntar si ya estaban listos para ordenar.
SEBASTIÁN: No, será en otra ocasión, ya nos vamos.... (Se para de la mesa y le da la mano a Catalina) ¿O nos quedamos?
CATALINA: Nos vamos.
Se fueron a una de las habitaciones del club, porque ninguno de los dos pudo respetar las reglas...
SEBASTIÁN: Moría por tenerte así.
La empuja hacia la pared, la empieza a besarla, a mordisquearle el cuello. Pasa su mano por la tersa espalda de ella y la baja hasta las caderas y cuando se da cuenta que Catalina no tiene ropa interior, él explota en un deseo incontenible de poseerla. Inmediatamente, le baja el vestido por los hombros, la coge de los brazos y la empuja hacia arriba. Mete sus brazos debajo de las piernas y la levanta, cargándola a la altura de su boca. En el instante que el hombre pone su lengua en la vagina, la siente mojada y empieza a a mover su lengua lentamente. Catalina, exhalando su placer, gime sonoramente. Sebastián movía su lengua con cierta euforia y ella, llega con celeridad a un fabuloso orgasmo. El muchacho, automáticamente la desliza sobre su cuerpo y la penetra bruscamente, comenzando a experimentar el sexo más caliente de su vida.
Catalina pensaba " ¿Y si jamás me llama de nuevo? Siempre lo recordaré tiernamente. Como una imbécil". Por su lado, Sebastián pensaba que todo había sido absolutamente genial. Entonces miró a a la mujer que lo acompaña...
SEBASTIÁN: ¿Quieres ir a comer algo?
CATALINA: Si, muero de hambre.
Los dos se levantaron, vistiéndose y salieron a comer. Entre charlas y risas, se contaron un poco de sus vidas.
CATALINA: Gracias, todo estuvo excelente.
SEBASTIÁN: No, gracias a ti por aceptar...
CATALINA: Buenas noches.
SEBASTIÁN: Buenas noches.
Catalina salió del club como si estuviera pisando una nube, sentía que el corazón le iba a estallar de felicidad y no podía pensar más que en volverlo a ver, para poder expresarle todos sus deseos reprimidos, porque había sentido que, con Sebastián, la cama era diferente y no le importaba lo que él pensara de ella, sólo quería el placer.
Al día siguiente, muy temprano en la mañana, su celular no dejaba de sonar. Catalina, entredormida, contestó
CATALINA: ¡Hola!
Fernanda: Linda, no aguanto más la curiosidad, ¿cómo te fue anoche con Sebastián?
CATALINA: ¿Fernanda? ¿Qué hora es?
Fernanda: Son las 9:30, am pero ya, dime cómo fue todo...
CATALINA: Espera, voy hacer video llamada con todas, para sólo contarlo una vez.
Sofía: Ya era hora que te reportaras.
Viviana: ¿Por qué me despiertan tan temprano? Hoy es sábado y quiero dormir hasta tarde.
Fernanda: Viviana, si no quieres saber cómo le fue a Catalina anoche, sólo cuelga y sigue durmiendo.
CATALINA: Lindas, no se peleen. Nomás les diré una cosa, que nunca en mi vida, había tenido una noche tan espléndida y placentera. Pero la próxima vez, Sebastián no va a manejar el momento, seré yo quien tome las riendas en la cama.

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